viernes, 6 de noviembre de 2009

Mentiras verdaderas

Mentiras verdaderas

“Te olvidaste la campera en mi casa”, me dijo no bien levanté el tubo. Claro, había visto mi número en el detector de llamados. Lo peor es que yo no me había dado cuenta y ante mi silencio dijo “Menos mal que la vi. No bien te fuiste, la colgué en un placard, sino con la cantidad de gente que vino…sabés donde podía llegar a terminar tu campera…en Villa Cañás!

“Ah, sí, por eso te llamaba, mentí”.

Mariela era mi compañera de Facultad. Estudiábamos juntos Historia del Arte en la Universidad Estrella Federal, una privada de Buenos Aires.

“¿Dónde la dejé? Vos sabés que estaba tan linda la noche que…Bueno, en realidad sabía que me la iba a olvidar, son esas cosas que …Me dí cuenta. Sí, si, me di cuenta. Pero cuando había arrancado el auto. Claro, ya habíamos pasado la barrera de Libertador y con las manos en el volante le dije a los chicos: “¡Me olvidé la campera en lo de Mariela! Pero como sé que sos buena mina…

Estos hombres son todos iguales… ¡¿Cómo te podés olvidar una campera de jean Levi’s 501 modelo 2008 temporada verano que debe salir un poco menos de $600?!

“Sí, si, en la silla de terciopelo”

¿La verde o la bordó? Porque yo me acuerdo que había sillas de terciopelo. Si con Patricio comentábamos que nos gustaría poner unas así en el estudio”.

Claro, cómo no se va a acordar si en la bordó estaba sentada la rubia que se chamulló toda la noche y en la verde la morocha que miraba de reojo cuando la rubia se distraía.

“Sí, si al lado de la mesita que tenía las velas turquesas aromáticas y el florero con los jazmines chinos”.

Esta pretende que yo me acuerde de los aromas con el pedo que tenía después de cuatro Destornillador…

“Ah, si. Vos sabés que justamente reparé en las velas aromáticas porque son las mismas que compra mi vieja y los jazmines…mi abuela ama los jazmines…es más, en su jardín tiene tres tipos distintos de esos jazmines, son los que dibujé para el trabajo práctico, te acordás?

¡¿De qué trabajo práctico me habla si al final ese lo terminé haciendo yo sola y encima tuve que poner el nombre de él y el de su amiguito Patricio?!

“Ah, mirá vos. Sí, si justo debajo de la bola de espejos enfrente de la mesa donde servían los helados”.

Sí, esos que a mí nunca me tocaron. Se abalanzaron todos cual muestra gratis de supermercado de domingo y cuando me tocó el turno quedaba nada más que frutilla al agua y pistachio. No, gracias, le dije.

“Ah, si. Qué rico que estaba el helado, Marie! La verdad es que alta fiesta te organizaste! Te pasaste, querida!”

“Gracias, gracias, me alegro que les haya gustado”.

¡Si supieras todos los vericuetos que tuvimos que hacer con las chicas para que te enteraras. Porque encima te hacés el bohemio y no tenés Facebook! Y para que vinieras… Ese Patricio es vago pero para esto se portó bien.

“Bueno, Marie…”

A todo esto ya me olvidé para qué la había llamado. Ah, para pedirle que el lunes me lleve los resúmenes de Barroco que es el último tema que entra para el parcial”.

“¿Entonces, me la llevás el lunes?”

“¿A la campera? Sí, si, obvio”.

“¡Mil gracias, señora!”

“De nada, Fran, nos vemos”.

“Nos vemos, Marie”.

“¡Beso! ¡Chau! ”

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